domingo, 30 de marzo de 2014

El crédito está bajo mínimos

Como enseguida entenderéis, no voy a hablar de la crisis económica, sino de otro tipo de créditos.

Una cosa no es más larga porque la midamos en metros o en pies. El empleo de unidades diferentes no altera lo que se mide, sólo su expresión numérica. Esto lo enseñamos en primero.

La carga lectiva de un plan de estudios se ha medido a lo largo del tiempo en diferentes sistemas de unidades. Antes de la LRU, en el número de horas semanales de las asignaturas.

Con la LRU aparecieron los créditos, que en general equivalen a diez horas de clase; la transformación del sistema anterior es sencilla, y así la hicimos.

En el actual sistema, llamado de Bolonia, la unidad de medida es el ECTS (sistema europeo de transferencia de créditos), que trata de ser una unidad homogénea para poder comparar entre los diversos países. El crédito actual equivale a entre 25 y 30 horas de trabajo del alumno medio para superar una asignatura. Un cambio de medida no tiene porqué alterar un proceso productivo. Sólo hay que buscar las equivalencias si queremos comparar.

A efectos prácticos, y para poder gestionar las asignaciones de personal, la mayoría de universidades han adoptado como criterio que un ECTS equivale a ¡diez horas de clase del profesor!, y por tanto el alumno le ha de dedicar otras quince o veinte horas adicionales.

Si queremos comparar la carga docente de los planes LRU con los actuales, algo que van a empezar a hacer ahora sesudos señores con siete años de retraso, en un primer vistazo la comparación es sencilla: un crédito LRU equivale a un ECTS.

Pero si alguien piensa que por haber cambiado el sistema de medida se cambia también el rendimiento, hagamos otro cálculo. Cojamos los expedientes LRU de las Escuelas, veamos la duración media de los mismos en años, y multiplicando por entre 1.500 y 1.800 horas por año (como ahora), tendremos lo que a un alumno medio le costaba la carrera en horas, que dividido por 25 ó 30 nos dará el número de ECTS. Es posible que los alumnos LRU fuéramos o fueráis (yo soy más viejo) más vagos que los de ahora, y a lo mejor hay que multiplicar por algo menos de horas/año.

Por poner un ejemplo, la titulación de Ingeniero Técnico de Obras Públicas en mi Escuela de Valencia tenía una duración nominal de tres años y 240 créditos. Pero no conocí a nadie que acabara las asignaturas en menos de cinco años, aparte del Proyecto Final de Carrera. ¿Era su formación inferior a los grados actuales, con cuatro años y los mismos créditos (incluido ahora el PFC)?.

Otro punto de vista: ¿Qué competencias (no atribuciones) se obtenían con aquella carrera?

Las mismas de ahora, las que permiten ejercer la profesión regulada de Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Omitiré el tercer punto de vista, el que se refiere a asignaturas concretas, porque pienso en la que imparto y me deprimo.

Otro tanto se podría decir de la formación de un antiguo Ingeniero de Caminos y de los futuros (no sé si ya hay alguno), con su Grado y Máster. No sé quiénes son los pescadores en este río revuelto, aunque lo intuyo, con lo sencillo que hubiera sido hacer equivalente el primer ciclo antiguo al Grado, y el segundo ciclo al Máster.

Veremos en qué queda todo esto.

Fede Bonet

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